La SERV y Angelini Farmaceútica presentan el primer consenso para la mejora en el diagnóstico, seguimiento y recomendaciones en la DMAE en la etapa precoz e intermedia

  • El documento recoge los consejos de seguimiento y recomendaciones para el paciente, centrados en los estadios precoz e intermedio de la enfermedad, así como la reciente clasificación de la patología, que supone un avance en la unificación de criterios para el diagnóstico
  • Hasta el momento no existía ningún consenso sobre su manejo en etapas tempranas de la enfermedad, clave para establecer un seguimiento pormenorizado y estandarizado
  • La DMAE es una enfermedad degenerativa relevante, pues se considera la primera causa de ceguera en el mundo occidental a partir de los 55 años

 

La Sociedad Española de Retina y Vitreo (SERV) y Angelini Farmacéutica han presentado el primer consenso para la mejora de la degeneración macular asociada a la edad (DMAE) en la etapa precoz e intermedia. El consenso está realizado por un panel de expertos y  tiene como objetivo contribuir a la mejora de su diagnóstico, seguimiento y recomendaciones generales en los estadios precoz e intermedio. El documento está disponible en el portal de la SERV, de libre acceso (https://serv.es/documentacion-medica/guias-practica-clinica/).

En la actualidad, esta enfermedad progresiva es la primera causa de ceguera en el mundo occidental en personas de más de 55 años, por lo que el diagnóstico precoz es clave en el manejo de esta patología. Su prevalencia, según datos de estudios epidemiológicos, es de hasta 5,4% para personas entre 60 y 85 años y del 12% al 30,8% a partir de los 85 años.

Además, se prevé que los casos de DMAE aumenten en todo el mundo debido al envejecimiento progresivo de la población. “De ahí la necesidad de elaborar un consenso clínico que facilite el diagnóstico precoz de esta enfermedad altamente invalidante -al ser la mácula el área más dañada de la retina, lo que conlleva la pérdida gradual de la visión central- y que defina las pautas a seguir para un tratamiento eficaz”, afirma el Prof. José Mª Ruiz Moreno, Presidente de la SERV.

Hasta el momento no había ningún consenso sobre su manejo, clave para establecer un seguimiento pormenorizado y estandarizado que permita obtener más datos sobre la patología. Esto es fundamental, ya que las probabilidades de tratar y seguir mejor al paciente dependen de la información de que dispongamos sobre la enfermedad”, destaca el Prof. Ruiz Moreno.

En ese sentido, una de las principales conclusiones del documento es, en palabras del Prof. Ruiz Moreno, “la necesidad de un seguimiento pormenorizado de los pacientes. De este modo, a pesar de que no exista, por el momento, ningún tratamiento eficaz, lograremos conocer la evolución de la enfermedad e incorporar en el diagnóstico y seguimiento de la forma atrófica pruebas como la autofluorescencia. Ésta permite delimitar, de una manera muy sencilla -a través de la fotografía del fondo del ojo- el tamaño de la placa de atrofia y, de este modo, conocer la tendencia a la progresión”.  

La naturaleza multifactorial, la complejidad del propio sistema visual y el enigma del envejecimiento hacen que la DMAE sea una patología compleja, en la que el correcto diagnóstico es clave para su tratamiento. De ahí la necesidad de llevar a cabo iniciativas como ampliar el conocimiento y el uso de la nueva clasificación consensuada de la DMAE, implementar pruebas diagnósticas esenciales, mejorar los procesos asistenciales y el equipamiento tecnológico, ampliar el conocimiento de la patología y sus factores de riesgo en atención primaria e implementar el uso de la telemedicina.

 

Revisión de la nueva clasificación de la DMAE: tres estadios según la gravedad

El documento recoge la nueva clasificación de la patología que supone un avance en la unificación de criterios para el diagnóstico de los distintos estadios de la enfermedad, aportando una nomenclatura consensuada, clave en el enfoque terapéutico de los pacientes.

Hasta el momento, se describían dos tipos de DMAE: seca o atrófica y húmeda hemorrágica o neovascular. Desde 2013, la clasificación de la DMAE se establece en tres estadios según la gravedad de la patología: DMAE precoz, intermedia y avanzada (esta última incluye atrófica y neovascular). Esta nueva clasificación diferencia claramente entre la patología y los cambios propios de la edad no patológicos y permite estimar el riesgo de progresión de la DMAE avanzada en 5 años, esencial para establecer el mejor tratamiento de forma individualizada.

 

Edad, genética y tabaquismo, factores de riesgo demostrados

El tabaquismo es el factor ambiental más importante asociado a la DMAE, ya que los fumadores tienen un riesgo 2,4 veces mayor de desarrollar la enfermedad.

La causa inicial de la DMAE es desconocida pero la edad, la genética y el tabaquismo son factores de riesgo claramente demostrados. De hecho, el factor genético tiene una influencia determinante en esta patología: hasta ahora, se han detectado 20 genes implicados. Por ello, se han desarrollado pruebas genéticas para ayudar a evaluar el riesgo de la progresión, especialmente aconsejables en caso de antecedentes familiares.

 

La detección precoz y el correcto diagnóstico y clasificación, claves para su tratamiento

La rápida progresión de la enfermedad -sobre todo, en el caso de la DMAE avanzada neovascular- hace que la detección precoz y el correcto diagnóstico sean indispensables. En concreto, en la etapa avanzada neovascular, la mayoría de pacientes sufre una importante pérdida de agudeza visual durante el primer año (en especial, en los primeros 3-6 meses), llegando a presentar una pérdida visual grave en 4 semanas, en un 15% de los casos.

La aparición de DMAE neovascular en un ojo predispone al desarrollo de la enfermedad en el otro, con un riesgo de más de 40% en 5 años.

 

Una dieta rica en antioxidantes como medida preventiva

Por otro lado, una de las principales conclusiones del consenso es la necesidad de una correcta dieta en el estadio precoz mientras que, en el intermedio y avanzado, el uso de complementos nutricionales (antioxidantes) destinados a mejorarla es especialmente recomendable (vitamina E, vitamina C, luteína, zeaxantina, zinc,  cobre, EPA y DHA).

En esta línea, se aconseja el seguimiento de una dieta rica en verduras (antioxidantes naturales) y pescado azul (principal fuente dietética de ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga omega 3: DHA y  EPA). Según el Prof. Ruiz Moreno, “es importante tener en cuenta que la toma de antioxidantes ayuda a retrasar la aparición de los síntomas y la gravedad de los mismos pero, actualmente, se trata de una medida preventiva. En ese sentido, el consenso clínico establece en qué momento es preciso tomar suplementos antioxidantes”.

Tras la publicación del consenso, el mismo ha sido divulgado en más de 100 hospitales de la mano del retinólogo especialista al resto del colectivo de oftalmólogos.

ANGELINI FARMACÉUTICA, S.A. le informa que algunos de los contenidos del sitio web al que está intentando acceder, están dirigidos exclusivamente a profesionales sanitarios facultados para la prescripción o dispensación de medicamentos.

Para notificar cualquier acontecimiento adverso relacionado con nuestros productos contactar con Farmacovigilancia (farmacovigilancia@angelini.es - Tel. 93 253 46 45).

¿Es Vd. profesional sanitario con capacidad de prescripción o dispensación en España?
SI NO